Como ya sabréis a través de mi IG (@marinacotanda)
la semana pasada estuve en Ámsterdam. Fue la primera vez que visitaba la ciudad
y, aunque tenía las expectativas ya muy altas, no me decepcionó para nada: es
un destino que repetiría sin pensarlo dos veces. Todos los rincones, la gente
súper simpática y amable.. La ciudad de los 1500 puentes, infinitos canales y
aún más bicis tiene muchísimas cosas para ver y hacer, y aunque no voy a
escribir mi día a día allí, sí que voy a dejar una pequeña guía con los sitios
imprescindibles/que más nos gustaron.
PARA
COMER
La verdad es que todas las comidas las acertamos
al 100%, estaba todo buenísimo y aunque algunos sitios sí que habían sido una
recomendación, los otros los encontramos por casualidad. Sin duda, los mejores
fueron Geflipt y Harlem, el primero de hamburguesas y el segundo de sándwiches.
Además, la noche de mi cumple fuimos a cenar a una pizzería llamada
Pizzabakkers, un italiano muy poco turístico con unas pizzas increíblemente
buenas y unos postres aún mejores – si vais, pedid la cioccolate calzone,
¡deliciosa! –.
MIS
SITIOS FAVORITOS
Después de recorrerme Ámsterdam de arriba abajo ya
sea andando, en bici, tranvía o en hophop, puedo decir que los barrios que más
me han gustado han sido el Jordaan y De Pijp. El primero estaba situado en zona
de abundantes canales, me gustó especialmente porqué estaba lleno de vida,
restaurantes muy locales y bonitas tiendas vintage
que descubrir. El segundo, en cambio, muy cerca de una calle similar a la 5th Avenue, tenía un encanto especial y
muy distinto al resto de Ámsterdam.
No podemos olvidarnos de la plaza Dam, centro neurálgico
de la ciudad donde confluyen distintos barrios y en la que se mezclan distintos
estilos de vida, y tampoco del edificio Nemo, situado cerca de la Estación
Central, donde el tejado estaba acondicionado como un inmenso mirador desde el
que ver toda la ciudad.
Ámsterdam es una ciudad para pasear, descubrirla
poco a poco e impregnarse de su esencia. Sin duda, volveré.
Make a wish.. 20🎂 pic.twitter.com/iTr5Cr8rVk— Marina Cotanda ➰ (@MarinaaCotanda) 18 de septiembre de 2017
)Amsterdam 💔 pic.twitter.com/dRfsjEHSh5— Marina Cotanda ➰ (@MarinaaCotanda) 18 de septiembre de 2017
Cierra los ojos y sueña con el verano... White
Summer.
Tiendas, luces, música, alegría, moda y colores.
Tardes interminables, atardeceres y noches se hacen cortas paseando en este
maravilloso market de verano donde gastronomía, complementos, ropa, arte y
espectáculos se mezclan en un ambiente lleno de vida.
Esta situado en una masía en Pals, en la Costa
Brava, l’Empordà, y es el festival de moda de referencia de la zona desde hace
seis años. Cuenta con más de 400 marcas que van cambiando a lo largo del
festival, unos 30 food trucks y casi
70 conciertos en tres escenarios, cosa que nos abre un amplio abanico de posibilidades
para encontrar lo que más se adapte a cada uno.
Por tercer año fui este verano al White Summer, una
vez con amigos y otra con la familia, y la verdad es que cada vez descubres
marcas nuevas y nunca te cansas de dar vueltas por el recinto, que está
decorado y cuidado al milímetro. Entrar allí es sumergirse en un espacio donde
entusiasmo, ideas, inspiración y amor se dan la mano para crear un ambiente
único e irrepetible.
Cada año acabo enamorándome de alguna joyita, y esta
vez le tocó el turno a un collar dorado con la bola del mundo que no dudé en
llevarme conmigo (y del que no me separo).
Así que ya sabéis, si el año que viene tenéis la
posibilidad de acercaros una tarde, no la dejéis escapar: vale mucho la pena,
¡os encantará!

















